Franquicia tributaria para capacitación: la industria dice “modifíquela, no la elimine”
La Ley Miscelánea propone derogar la franquicia tributaria para capacitación. Un millón de trabajadores al año y 300 millones de dólares en juego — y un debate donde las cifras correctas no necesariamente cuentan la historia completa. Michel Faure, presidente de la Asociación de Otic, lo explica en El Periodista TV.
El debate por la Ley Miscelánea que impulsa el gobierno del presidente José Antonio Kast tiene un capítulo especialmente sensible para los equipos de personas: el artículo 26 que propone derogar la franquicia tributaria para capacitación, conocida como Sence. Un sistema que, según datos del propio organismo, moviliza a más de un millón de trabajadores capacitados al año y sostiene cerca de 30.000 puestos de trabajo en el ecosistema de Otic, Otec y relatores.
El Ministerio de Hacienda fundamenta la medida en estudios que muestran que los trabajadores capacitados aumentan su salario apenas un 1,05%, cifra que desde la autoridad se interpreta como evidencia de bajo impacto. Michel Faure, presidente de la Asociación de Otic, rebate ese diagnóstico de raíz: “Medir el sistema solo con el componente del salario es un argumento falaz. La matemática es buena, te da, pero no es lo que estamos midiendo”, afirmó en una entrevista reciente en el programa “Lo Justo y Necesario” de El Periodista TV. Faure cita un estudio del profesor Singer de la Universidad Católica que muestra que un trabajador capacitado genera un 7% menos de accidentes laborales — un impacto real en productividad que nunca se refleja en el salario, pero que toda gerencia de RH reconoce.
Otro ángulo que Hacienda no incorpora en su argumentación, según Faure, es a quién llega efectivamente la inversión. Si bien las grandes empresas concentran el grueso del uso de la franquicia, 7 de cada 10 pesos se destinan a trabajadores que tienen como máximo una enseñanza media completa. “La gran empresa es el canal, no el destinatario”, precisa. Eliminar el sistema significaría que cerca de 670.000 personas al año perderían acceso a capacitación formal.
Desde la industria no hay defensa del statu quo: Faure reconoce que el sistema puede y debe mejorar, y propone reformas concretas, como obligar a las grandes empresas a destinar un porcentaje de su franquicia a un fondo Pyme, o alinear los cursos financiables con el catálogo de ChileValora, que cuenta con 650 perfiles laborales certificados y hoy no conversa con el Sence. “Hay un sistema que funciona. Podríamos mejorarlo, perfeccionarlo, pero en ningún caso eliminarlo”, sostuvo. El trasfondo, en todo caso, es urgente: con la transformación digital y la irrupción de la inteligencia artificial, la reconversión laboral continua ya no es opcional. Para Faure, eliminar la franquicia en este momento equivale a sacarle la escalera al trabajador justo cuando más la necesita.
¿Quieres escuchar el análisis completo de Michel Faure? Ve la entrevista en El Periodista TV aquí:
Artículo publicado originalmente por RHManagement.cl